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May 20, 2019

Entre las inversiones y la filantropía

El puertorriqueño Orlando Bravo habla de su fundación y los $100 millones para impulsar la economía tecnológica en la Isla

De pequeño, Orlando Bravo, se paseaba entre los pasillos de la empresa de su abuelo en Mayagüez, soñando algún día convertirse en un hombre de negocios. Hoy, lo que alguna vez fueron sus aspiraciones, se han convertido en su realidad.

Bravo, nacido y criado en Puerto Rico, es el socio principal de Thoma Bravo, una de las más grandes firmas de capital privado en Estados Unidos y la principal empresa de compra de tecnología en la nación. Actualmente, el boricua posee un portafolio de 200 compañías tecnológicas cuyo valor equivale a sobre $60 mil millones en adquisiciones, generan $11 mil millones en ventas y emplea a sobre 35 mil personas.

“El empresarismo es algo que llevo en la sangre, pero no fue hasta una vez graduado que supe hacia donde dirigirme. Con 23 años me fui a Nueva York para experimentar y empecé a trabajar en Wall Street. Estando allí me di cuenta de que me interesaba el negocio de capital privado y que eso era lo que quería perseguir”, relató, en un encuentro con periodistas en el Viejo San Juan.

El empresario, radicado en San Francisco, comentó en entrevista con EL VOCERO que la aventura comenzó en 2002 cuando explotó el auge de internet. Pese a que en ese momento las empresas de carácter tecnológico no generaban grandes ingresos, Bravo vio el potencial que tendrían a futuro y no se dejó amedrentar.

“Nosotros (Bravo y su socio Carl Thoma) teníamos otra compañía que también se dedicaba a la compra de compañías, pero descubrí que podíamos comprar compañías de software más baratas que cualquier otra compañía que estábamos mirando. El problema era que no estaban haciendo dinero, pero nos atrevimos a hacerlo… Con esa primera adquisición logramos recuperar cinco veces el capital invertido”, confesó a este rotativo.

La adquisición de Prophet 21 se convirtió en la primera transacción de pública a privada hecha por un grupo de capital privado en Estados Unidos y marcó el inicio de una nueva era para el sector de softwares y tecnología que comenzó a despuntar. “Tras el éxito que tuvimos, decidimos hacer otra compra que nos dio tres veces el dinero en un año. La próxima adquisición dio 17 veces el capital y así continuamos. Ese fue el inicio de nuestra compañía y de los $60 mil millones en adquisiciones”, agregó.

$100 millones para iniciativas en Puerto Rico

A pesar de que su vida gira en torno a los negocios y de haber alcanzado una exitosa carrera, Bravo mantiene sus pies sobre la tierra y admitió a EL VOCERO que una de sus pasiones es y siempre ha sido la filantropía. Aunque actualmente no reside en Puerto Rico, está comprometido en promover diversas iniciativas empresariales y colaborar en el desarrollo de una economía sostenible en la Isla.

Recientemente el puertorriqueño anunció la aportación de $100 millones a su fundación Bravo Family Foundation para establecer iniciativas sobre el terreno a perpetuidad, centradas en el estímulo a jóvenes emprendedores en Puerto Rico y en programas que repercutan sobre una sociedad más equilibrada.

“Hay estadísticas que demuestran que Puerto Rico ocupa el quinto lugar entre los países con más inequidad de ingresos en el mundo. Con tanta inequidad, la sociedad no puede avanzar. El resultado de esto es que el índice de pobreza en la Isla está en un 48%… Esto no es justo, pero se puede resolver y la fundación está trabajando en eso”, comentó.

Bravo explicó que el futuro está en la tecnología y que Puerto Rico tiene el potencial para convertirse en una referencia tecnológica para el Caribe y las Américas. “La única manera de dirigir a Puerto Rico hacia una economía estable es convertirlo en un centro de referencia tecnología en el Caribe. Ese es el futuro y la Isla tiene que dirigirse a eso. La mayor exportación en el mundo es tecnología y software. Puerto Rico tiene unos elementos perfectos para adentrarse en ese mundo: moneda estadounidense, personal bilingüe y nivel alto de educación”, aseguró Bravo.

A través del programa Rising Entrepreneurs, la fundación —que también tiene presencia en San Francisco— utilizará los recursos financieros y la red global de Thoma Bravo para capacitar jóvenes empresarios del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

“Esto nos permite combinar la filantropía con los conocimientos que hemos obtenido en nuestros negocios para ayudar a esos que tienen ganas de emprender, pero no consiguen oportunidades, capital, capacitación o acceso. No vamos a excluir a nadie, pero le vamos a estar dando prioridad a personas con bajos recursos”, acotó.

Para poder entrar al programa, los estudiantes interesados deberán estar en la etapa inicial de su producto, pero el mismo debe estar listo para ser comercializado. La convocatoria comenzará durante el verano y la fundación estima que seleccionarán de 8 a 10 equipos. Los elegidos recibirán una aportación de $25 mil y una capacitación intensiva de 12 semanas en las oficinas de Mayagüez.

Tras el devastador paso del huracán María, Bravo también donó $10 millones a través de su fundación para correr el programa Podemos Puerto Rico. La iniciativa incluyó el traslado de aviones de carga hasta la isla y la entrega de teléfonos satelitales, agua, purificadores, medicinas y otros artículos de primera necesidad.

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